jueves, 14 de marzo de 2013
Ni con la polla de otro
Un grupo de amigos no es lo mismo que un grupo de colegas. No es lo mismo la chupipandi de tu escuela y esos amigos con los que you want to live forever. Y tampoco nos convienen que lo sea, y por varias razones. Vamos al lío:
(Os hago un break para contaros que tengo delante a una seriamente apretable. Aquí! En esta escuela!)
Primero, porque a una amiga no te la follas. Lo repito, así que atento: a una amiga NO te la follas, no te la aprietas, no le das mandanga, no le das lo suyo ni lo de su prima. Así que no te conviene que todas las chicas que conoces te consideren su amigo, so idiota. O no saldrás nunca de la Friend Zone. Qué si un hombre no puede tener amigas? Pues se han dado casos, o eso dice Iker Jimenez. Pero céntrate!
Segundo, tú no te entretienes en buscarle zorreo a un colega. A un amigo en cambio, le buscas zorrita, se la emborrachas, le das un gancho para entrar a la susodicha (o susodicho chicas, que hoy hablo para un público unisex), le das una gomita y hasta le metes en la cama si va tan mamao' que no la encuentra. Puedes incluso pagarle las copas si lleva mucho tiempo sin mojar el churro!
A un colega en cambio, le puedes, como mucho, utilizar para colgarle un muerto. Y no me refiero a meterle un cadáver en el maletero del coche; si no de librarte de algún orco mal nacido que te persiga por esos tugurios que frecuentas, costras, que eres un costras. Si viene el orco ese que lleva un rato incomodándote con sus ojos vidriosos, o la amiga fea del orco (os juro que a veces el orco no es la amiga más fea del grupo. Salid, salid por Madrid y lo comprobáis), pues tú se la colocas tranquilamente a ese coleguita que baila ya con la corbata en la cabeza y que le ha entrado invitando a cervezas al perchero de la entrada. Y no le dices que es tan fea que, siendo coja, la llaman la fea. No le dices que es tan fea que tú no te la follarías ni con la polla de otro. Tú te callas, y si le caza como el águila culebrera (atacando a la cabeza de la culebra y agarrándole de los huevos), pues os echáis unas risas de puta madre a su salud.
Tercero, un amigo entra por tu casa como su fuera la suya. Vamos, que llama a la puerta porque no tiene llaves, pero como se encuentre la puerta abierta entra directo hasta la cocina, te quita dos cervezas, abre las pipas y se tumba en tu sofá. Se han dado casos de amigos que se prestan su casa para el casquete polar! (Esos días que hace tanto frío que no le metes mano a la cachonda esa con la que te están liando por no sacar las manos de los bolsillos) Así que cuidadito, porque un colega no vendrá a molestarte cuando estés en casa en un momento íntimo (ya sea con una chorba, o haciéndote el amor a ti mismo, o follandote sin freno; o como quieras llamarlo vamos).
Con que tienes que quedarte de todo esto? Pues que no puedes confundir a un amigo con un colega; pero sobretodo, no puedes confundir a una amiga con una coleguita. Porque a una amiga la respetas, pero a la caliente esa, que está frungible y lo sabe, que quiere un nardo más que un tonto dos pilas, pues no. A una amiga nunca le harías un Tower Bridge (ya os contaré lo que es, pero os prometo que resulta muy degradante) y en cambio a una coleguita... Ella verá si se deja. Pero en serio, si decides hacerlo, no menciones al Buitre Beodo.
miércoles, 12 de septiembre de 2012
El hombre invisible
A menudo, pensamos que el cervatillo herido es un animal ingenuo e
indefenso, que busca huir de buitres como tú. En ese caso, estás
equivocado. Suelta la litrona, pídele al duendecillo verde que se calle y
escucha. Ellas no son muy diferentes a ti, el puritanismo murió
(¡viva!) hace tiempo y desde entonces, la liberación de la mujer nos ha dado muchas satisfacciones. Quítate la venda y observa que quieren lo mismo que tú. Son lobas con
piel de cervatillo, están sedientas de carne y tú vas a tener lomo que dar.
Por
desgracia vivimos en una sociedad aún con algún que otro comportamiento machista y eso impide que ellas puedan actuar con total
libertad. Tienes que mover ficha tú. Sabes que quieren, sabes que
quieres pero no consigues que la batalla acabe entre sábanas. No
desesperes, nosotros te decimos cómo.
Se trata de ser 'el hombre invisible'. Su mayor preocupación en ese momento es su imagen frente al grupo. Cualquier reacción basta para que sea criticada y, por miedo, será reticente a acostarse contigo. 'El hombre invisible' tiene que conseguir que ella piense
que si se acuesta contigo no lo sabrá nadie. Crea esa esfera de
secretismo y disimulo, de desconocimiento del grupo, donde ella pueda desenvolverse libremente, sacar
su fiera y coronarte el Everest. Cada vez que utilices una
de nuestras sucias o tus propias estrategias no olvides ser también 'un hombre invisible', ser discreto. Si ella se da cuenta que contigo nadie va
a saber nada, vaya si va a aullar. El cómo conseguirlo es cosa tuya, dale a la imaginación, pero que en su cabeza se forje la idea que puede hacer contigo lo que se le antoje sin que nadie se entere.
Se lo que estás
pensando "¡Que buena idea! Pero quiero contárselo a mis amigos". Que te
crees, ¿que ella no lo va a contar? Pobre necio, lo va a contar a sus amigas, cada detalle (siempre lo hacen) y, por
supuesto, tú no vas a ser menos con tus amigos. Pero hasta entonces se discreto, caza en silencio y disfruta la batalla,
que en ésta no sera precisamente la sangre lo que corra. Y ya sabes, no menciones al Buitre Beodo.
lunes, 20 de agosto de 2012
De rebote
Hace ya unos meses, te hablamos de un extraño, huraño y escurridizo ser: las exnovias. Ya sabéis, estas tías que un día nos parecían maravillosas y extremadamente follables; y al día siguiente solo nos parecen extremadamente follables. Si no has leído la entrada, te recomiendo que la leas antes de esta, porque entenderás mejor la lógica femenina de la que te queremos hablar hoy; aunque esto último sea casi una antinomia de definición (ya sabes, decir "entenderás mejor la lógica femenina" es casi como decir eso de "esta afirmación es falsa").
Ahora que ya estamos todos en el contexto adecuado, te proponemos que recuerdes como han sido todas tus rupturas, como fueron las rupturas de tus amigos, como fueron las rupturas que te contaron tus exnovias y como son las rupturas en televisión o en el cine. Te evitaré ese esfuerzo antes de que caigas presa de una diarrea mental y de paso ahorraremos algo de tiempo: las rupturas tienen rebote. Exactamente igual que una pelota cayendo; tienen mayor rebote cuanto mayor sea la altura desde la que caen. Las relaciones largas, duraderas, tienen un rebote mayor, rebotan muchas veces y los rebotes parecen casi otra relación; mientras que las relaciones cortas rebotan poco, y las recaídas son discretas y silenciosas.
Cuando una relación termina, eso no ocurre con un golpe seco (excepto que tirándoos los tratos a la cabeza, os deis, que entonces si termina con un golpe seco, y bastante sangre; pero eso te lo contaremos en otra entrada). En realidad, vas a recaer, una y otra vez; hasta que las recaídas os resulten tan tóxicas para ambos que no rebotéis más. Como ya te contamos en la entrada sobre tus exnovias, las recaídas pueden molar (que entonces son cortas y cuando termináis cada uno se pone sus pantalones y te vas a tu casa), o pueden ser solo el paso previo a otra ruptura, donde te echen otra vez en cara un montón de cosas que tú no quieres escuchar. Y ese proceso se repite de forma sistemática, con rebotes cada vez más cortos y juntos, en los que debes saber aprovechar la oportunidad y no olvidarte nunca de usas precauciones (y no me refiero solo a la gomita; debéis dejaros bien claro que solo es un rebote, ¡y nada más!).
¿Y por qué es tan importante saber esto? Pues para empezar, para que tengas tu casa limpia y tu cama hecha por si viene tu ex a casa. Pero no siempre vamos a ser tan frívolos. Esto debe servirte para para entender bien la temida lógica femenina. ¡Debes ser raudo! Si tu objetivo, esa chica a la que quieres beneficiarte desde hace semanas, va a quedar con su ex: ¡queda tú con ella un par de días antes! Porque es muy jodido competir con un tío que ya sabe bien como le gustan las peleas en la cama (o en la ducha o sobre una mesa, ahí no nos metemos nosotros). Intenta anticiparte a sus movimientos, si ese cervatillo está herido será más fácil de cazar, debes aprovechar tu oportunidad... Pero cuidado. Si la pillas en un rebote, la lógica femenina la empujará más hacia el olor del helado de chocolate y las pelis que hacia la testosterona. Y eso no es lo que nosotros queremos. Queremos sudor, pero no lágrimas. Ya sabes, por si acaso no menciones los consejos del Buitre Beodo, por si sale mal.
Ahora que ya estamos todos en el contexto adecuado, te proponemos que recuerdes como han sido todas tus rupturas, como fueron las rupturas de tus amigos, como fueron las rupturas que te contaron tus exnovias y como son las rupturas en televisión o en el cine. Te evitaré ese esfuerzo antes de que caigas presa de una diarrea mental y de paso ahorraremos algo de tiempo: las rupturas tienen rebote. Exactamente igual que una pelota cayendo; tienen mayor rebote cuanto mayor sea la altura desde la que caen. Las relaciones largas, duraderas, tienen un rebote mayor, rebotan muchas veces y los rebotes parecen casi otra relación; mientras que las relaciones cortas rebotan poco, y las recaídas son discretas y silenciosas.
Cuando una relación termina, eso no ocurre con un golpe seco (excepto que tirándoos los tratos a la cabeza, os deis, que entonces si termina con un golpe seco, y bastante sangre; pero eso te lo contaremos en otra entrada). En realidad, vas a recaer, una y otra vez; hasta que las recaídas os resulten tan tóxicas para ambos que no rebotéis más. Como ya te contamos en la entrada sobre tus exnovias, las recaídas pueden molar (que entonces son cortas y cuando termináis cada uno se pone sus pantalones y te vas a tu casa), o pueden ser solo el paso previo a otra ruptura, donde te echen otra vez en cara un montón de cosas que tú no quieres escuchar. Y ese proceso se repite de forma sistemática, con rebotes cada vez más cortos y juntos, en los que debes saber aprovechar la oportunidad y no olvidarte nunca de usas precauciones (y no me refiero solo a la gomita; debéis dejaros bien claro que solo es un rebote, ¡y nada más!).
¿Y por qué es tan importante saber esto? Pues para empezar, para que tengas tu casa limpia y tu cama hecha por si viene tu ex a casa. Pero no siempre vamos a ser tan frívolos. Esto debe servirte para para entender bien la temida lógica femenina. ¡Debes ser raudo! Si tu objetivo, esa chica a la que quieres beneficiarte desde hace semanas, va a quedar con su ex: ¡queda tú con ella un par de días antes! Porque es muy jodido competir con un tío que ya sabe bien como le gustan las peleas en la cama (o en la ducha o sobre una mesa, ahí no nos metemos nosotros). Intenta anticiparte a sus movimientos, si ese cervatillo está herido será más fácil de cazar, debes aprovechar tu oportunidad... Pero cuidado. Si la pillas en un rebote, la lógica femenina la empujará más hacia el olor del helado de chocolate y las pelis que hacia la testosterona. Y eso no es lo que nosotros queremos. Queremos sudor, pero no lágrimas. Ya sabes, por si acaso no menciones los consejos del Buitre Beodo, por si sale mal.
miércoles, 25 de julio de 2012
Golpe de Remo
Entre todos los momentos tensos en la caza
del cervatillo, quizás el más importante sea hacerle saber que le estás
cazando. Hacérselo saber sin que huya o te ponga una denuncia ante la policía
por depravado y descerebrado perdido. Es decir, hacerle saber que quieres algo
con ella, de forma ELEGANTE. Y eso, para alguien que lo más elegante que ha
hecho en su vida es beberse el kalimotxo con pajita, puede resultar complicado.
Lo primero que debes aprender es a
diferenciar entre mostrar tu interés y convertirte en un baboso de dudoso
gusto. Esto es complicado; y hay que hilar fino, pero si aprendes a hacerlo
bien te garantizamos que tus oportunidades se multiplicarán. Mostrar tu interés
de forma clara es bueno, pero que no parezca que te está haciendo un favor, si
no que, en todo caso, se lo vas a hacer tú a ella. Si consigues que ella se
entere de lo que quieres, sin llegar a ofenderse, habrás conseguido tu
objetivo.
Y esta es, precisamente, la táctica del
Golpe de Remo. Eso no quiere decir que vayas a tomar algo con una chica armado
ni ataviado con tu traje de marinero de la comunión. No hombre no, eso no. El
Golpe de Remo consiste en hacer un comentario (¡uno solo!) que diga, sin decir,
lo que realmente estás pensando: que se lo harías encima de esa mesa sin ningún
problema. Es importante que en este momento tu sangre riegue bien tu cabeza y
pienses correctamente; debes ser gracioso, pero no un payaso, debes ser pícaro,
pero no gilipollas, debes ser rápido, pero no precipitado.
Lo mejor es un comentario corto, que se
entienda perfectamente, en un sitio donde te escuche bien, pero no haya mucha
gente. ¡Aprovecha la oportunidad lumbreras! Si va al baño, tú detrás; y la
sueltas. Si va a pedir otra ronda, tú detrás. Si se va de la fiesta antes que
los demás, tú detrás. Si estáis de botellón y quiere otra copa, tú detrás. Y
aprovecha cualquier instante en que estéis solos, no sabes cuando tendrás otra
oportunidad. Quizá la primera vez que lo hagas no debes arriesgarte, y ser
discretito: una broma y vuelves al grupo. Pero después tienes que hacerte
fuerte, hacer de esta técnica otro apéndice en tu libro del ligue, atreverte a
algo más. Puedes probar a decírselo al oído si va a pedir una copa en la
discoteca. ¡Engánchala de la cintura coño! Disimuladamente, como si la quitases
de en medio para coger algo, ¡lo que sea!
Lo de la cintura suele funcionar, pero ten
cuidado; si parece que es una broma puedes entrar en el peligrosísimo terreno
de la amistad. Si lo haces demasiado fuerte, parecerás un neandertal de muy
dudosos modales. Pero si lo haces bien, te garantizo que ella habrá entendido a
la primera lo que quieres. Necesitaras práctica; cuando lo hayas probado, nos
lo cuentas.
miércoles, 2 de mayo de 2012
La clave de la seducción
Desde el Comité de Preparación Psicológica del Buitre Beodo estamos encantados de darte una noticia: no vas a volver a salir a ligar en tu vida. No, nunca más. Se acabaron esas noches de ir detrás de esa chica que te presentaron tus amigos, de esas noruegas que están de Erasmus y de cualquier otra mujer. A partir de ahora, no sales a ligar, sales a jugar.
La razón es sencilla. En el momento en el que sales con la predisposición de conseguir un resultado, tu mente inconsciente ve cada paso como una insondable montaña a la que escalar para conseguir algo idealizado que no esperas, en tu fuero interno, conseguir. Por eso, cuando sales a ligar, te tienes que olvidar de ligar, debes desentenderte del resultado. Hacer lo contrario solo provoca tu auto-sabotaje y que repelas a las mujeres. Y sí, ellas huelen cuándo vienes a ligar, lo notan a kilómetros. ¿Y sabes? Que si no eres un imbécil baboso ni un vegetal completo, si lo que quieres es pasártelo bien TÚ, provocas que la interacción fluya de manera natural.
La idea es que cuando inicias una interacción con el cervatillo, debes transmitir desde tu Lenguaje No Verbal (LNV) y tu lenguaje verbal, que siempre tienes algo mejor que hacer, pero que has iniciado una conversación con ella porque te ha llamado la atención algo especial en su mirada, sonrisa, etc y además te apetece regodearte en la tensión sexual. Eres un depredador, disfruta de la sangre, alarga los silencios incómodos y tócala desde el principio. Pero ya hablaremos en otro post de esas técnicas.
Tu vida en la seducción tiene dos partes. Antes de leer esta entrada y después. A partir de ahora, hagas lo que hagas, digas lo que digas, lo dices y lo haces porque A TI te divierte. Igual que te divierte jugar al Monopoly o al Fútbol. Eso sí, hay que jugar con reglas, y el problema de los que salen a divertirse ligando es que salen a jugar al Rugby, cuando las chicas en realidad juegan al Ajedrez. Ellas quieren jugar tanto como tú. Si no, no se pondrían guapas ni se maquillarían, ni te mirarían con esos ojitos de corderito degollado. Pero no les puedes intentar hacer un Touchdown cuando ellas quieren hacerte un Jaque Mate. Así no funciona.
Recapitulando, hay tres ideas básicas para que pongas en práctica desde ya:
1) No sales a ligar, sales a jugar.
2) Tienes siempre algo mejor que hacer que salir a ligar. Le entras porque te divierte, y si te rechaza, te descojonas y te vas a hacer otra cosa más divertida o a entrarle a otra.
3) Sales a jugar, pero con las reglas adecuadas.
Si tienes en cuenta estos principios, y vas conociendo las reglas (y no sólo a través nuestra, sino de toda la Comunidad de científicos de la seducción), tu capacidad para atraer mujeres de forma natural aumentará exponencialmente, así como tu autoestima y tu confianza en ti mismo, algo que dicho sea de paso, es mucho más importante.
La razón es sencilla. En el momento en el que sales con la predisposición de conseguir un resultado, tu mente inconsciente ve cada paso como una insondable montaña a la que escalar para conseguir algo idealizado que no esperas, en tu fuero interno, conseguir. Por eso, cuando sales a ligar, te tienes que olvidar de ligar, debes desentenderte del resultado. Hacer lo contrario solo provoca tu auto-sabotaje y que repelas a las mujeres. Y sí, ellas huelen cuándo vienes a ligar, lo notan a kilómetros. ¿Y sabes? Que si no eres un imbécil baboso ni un vegetal completo, si lo que quieres es pasártelo bien TÚ, provocas que la interacción fluya de manera natural.
La idea es que cuando inicias una interacción con el cervatillo, debes transmitir desde tu Lenguaje No Verbal (LNV) y tu lenguaje verbal, que siempre tienes algo mejor que hacer, pero que has iniciado una conversación con ella porque te ha llamado la atención algo especial en su mirada, sonrisa, etc y además te apetece regodearte en la tensión sexual. Eres un depredador, disfruta de la sangre, alarga los silencios incómodos y tócala desde el principio. Pero ya hablaremos en otro post de esas técnicas.
Tu vida en la seducción tiene dos partes. Antes de leer esta entrada y después. A partir de ahora, hagas lo que hagas, digas lo que digas, lo dices y lo haces porque A TI te divierte. Igual que te divierte jugar al Monopoly o al Fútbol. Eso sí, hay que jugar con reglas, y el problema de los que salen a divertirse ligando es que salen a jugar al Rugby, cuando las chicas en realidad juegan al Ajedrez. Ellas quieren jugar tanto como tú. Si no, no se pondrían guapas ni se maquillarían, ni te mirarían con esos ojitos de corderito degollado. Pero no les puedes intentar hacer un Touchdown cuando ellas quieren hacerte un Jaque Mate. Así no funciona.
Recapitulando, hay tres ideas básicas para que pongas en práctica desde ya:
1) No sales a ligar, sales a jugar.
2) Tienes siempre algo mejor que hacer que salir a ligar. Le entras porque te divierte, y si te rechaza, te descojonas y te vas a hacer otra cosa más divertida o a entrarle a otra.
3) Sales a jugar, pero con las reglas adecuadas.
Si tienes en cuenta estos principios, y vas conociendo las reglas (y no sólo a través nuestra, sino de toda la Comunidad de científicos de la seducción), tu capacidad para atraer mujeres de forma natural aumentará exponencialmente, así como tu autoestima y tu confianza en ti mismo, algo que dicho sea de paso, es mucho más importante.
lunes, 16 de abril de 2012
Tus exnovias
Entre los muchos seres que pueblan este mundo, entre los
muchos objetivos y razas diferentes de cervatillos que nos rodean y con los que
andamos a diario, sobre todas ellas, destaca una, dos, tres, o más, según lo
afortunado que seas: tus ex.
Una ex es un ser extraño, huraño, casi escurridizo o… todo lo contrario. Con tus
ex puede pasar casi cualquier cosa, que les pilles de buen día (y entonces
pilléis los dos), o que vengan de malas,
de morros, de mala uva, de mala hostia, se levanten con el pie izquierdo y,
entonces, pilles tú solito: te pueden montar un pollo, echarte cualquier cosa
en cara, romper un jarrón, o prenderle fuego a tu casa porque no le llamaste el
día de su cumpleaños: cualquier cosa.
El porqué es, a día de hoy, un misterio para los mejores filósofos,
psicólogos, teólogos y psiquiatras, pero no para nosotros. Y es que muchas
veces, es la experiencia más fuerte que cualquier teoría. Así que ya sabes:
mejor prueba, tírate de cabeza a la piscina (o que se tire ella, que si va de
blanco, transparenta), échale un par, arriésgate, más vale equivocarse que no
intentarlo. Aunque después de la primera orden de alejamiento, es mejor que
dejes de intentarlo, en serio.
Es importante que, antes de ir a verla, o quedar con tu ex
en cualquier sitio, pienses bien (con el cerebro, so mamón). Tantéala, otea con
disimulo sus intenciones, y si hace falta, pregunta e interrógala con un flexo
sobre la cara al más puro estilo Gestapo, pero, por nada del mundo, quedes con
ella sin saber previamente que quiere. No seas valiente, no seas osado y, por
supuesto; no seas idiota.
Si cuando hablas con ella, ella habla del pasado (si habla
BIEN del pasado), si se pone cariñosa, o si te pide sexo rápido sobre una mesa
(puede pasar, puede pasar en serio), ¿qué debes hacer? Pues quedar con ella en
algún sitio bien vacío, lumbreras. No la lleves a sitios románticos, no la
lleves al sitio en que os conocisteis ni a un concierto de Pablo Alborán, ¡no!
Ella es tu EX, no necesitas conquistarla, no necesitas asegurarte de que le
gustas y, desde luego; no necesitas hacer estupideces para agradarla: quiere
polla, y la quiere ahora.
Pero si cuando hablas con ella, saca a relucir temas
turbios, habla de vuestra ruptura, o te pide dejar claras cosas que siempre han
estado mejor enterradas bajo 15 kilos de lava candente; no seas imbécil, y
escaquéate de cualquier forma. Tienes una prima segunda en el norte de Europa
muy enferma por una fiebre tifoidea, un encargo secreto del gobierno mongol
para derrocar al malvado líder de los masones o una diarrea épica que amenaza
tu vida. ¡Lo que quieras, pero no vayas! Si no te queda más remedio, procura
encontraros en un lugar con mucha gente, y, a poder ser, a la vista de
civilones o picoletos, no vaya a ser que se le escape un bofetón. Y, por
supuesto, no menciones al Buitre Beodo.
miércoles, 4 de abril de 2012
Cortantes, tangentes y paralelas
Como chicas que somos, debemos tener muy en cuenta que formamos parte de un club muy elitista
que encabeza la pirámide alimenticia, y no sólo a lo que en nutrición se
refiere, amigas. Por algo solemos ser nosotras quienes, como mi Señora Abuela
dice, decidimos a qué tigre de bengala dar mandanga de la buena. Muy
campechana, mi abuela.
Desafortunadamente, la mayoría de los tigres que te entran
es para que les permitas acceso ilimitado a su bengala en tu fosa de las
marianas. Y no, chicas, no, que para comer habas nos vamos al campo. Aquí, al
chuletón avilense del bueno, que para algo somos depredadoras.
Pues bien, recientes experimentos en sociología y relaciones
humanas realizadas por un grupo de expertos en el tema en plena explotación de
sus capacidades –congregación de buitres más beodos que nunca a vodka de 4€ con
zumo de naranja Carrefour Discount–han dado como resultado tres comportamientos
diferentes, a adoptar según el espécimen de tigre que tenéis enfrente:
-
Cortante: claramente caracterizado por su mirada
extasiada de semental depravado y fauces al acecho en busca de cualquier
milímetro de cuello descubierto sobre el que hincar el diente. Pero cuidado, este
punto es solamente aplicable a quienes te povocan más repulsión que un vídeo de
Frank Riberi disfrazado de chewaka masturbándose.
Las frases que más debes utilizar en este caso son del tipo “Creo que
prefiero abrasarme el esófago con ácido clorhídrico a beberme un café contigo”,
“Sí, muy buena tarde, perfecta para que corras en busca de un agujero para
enterrarte la cara”, “¿Mis ojos? ¿Sigo teniendo ojos? NOOO, me quedé ciega al
ver tal engendro de cruce entre jabalí berrugoso y camaleón. ¡Oh! ¿Era tu cara?”
o “¿Yo? Manuela Gerarda Isidra Maclina Criofa Leoncia Torcuata Recareda.
También me puedes llamar Vetea Producirnaú Seas Aotrolao Delpla Neta, es de
origen árabe”.
-
Tangente: nivel de depravación bastante más
austero que el anterior, pero semejante nivel de repulsión hacia él. Como no
queremos ser malas personas, se les intenta tratar de una forma que, al menos,
garantice su dignidad como ser humano. Pero OJO, intentad ser claras con
vuestros comentarios, no queremos que interpreten un “Sí, hace muy buena noche”
por un “Dame lo mío y lo de mis trillizas, y dámelo ya”. Por ello, este comité
recomienda frases como “Sí, bueno, es que mis amigas/perro/novio/duende verde
con orejas de burro y nariz de elefante me espera a la vuelta de la esquina.
Pero gracias”. ¡En este tipo de frases, el PERO GRACIAS al final es la clave!
¡No lo olvidéis! Es el factor que convierte una frase amable en un NO como la
copa de un ciprés de La Almudena.
-
Paralelo: exactamente mismo nivel de depravación
que un Cortante, aunque, en realidad, este factor puede variar tanto a más como
a menos. Tampoco vamos a dar una patada en el culo, o lo que no es el culo, a
un tigre que venga con estilo propio de dramaturgo del siglo XVII, que para uno
que aprecia a una mujer más que a unos calcetines emparejados en su cajón de la
ropa interior, vamos a darle una oportunidad, right? La otra característica clave es un cuerpo
propio de Dios griego o, en su defecto, de modelo de colonia D&G, un
tiarrón de estos que coges y no paras hasta que, por motivos éticos, decides
que la necrofilia no es la mejor forma de satisfacer tus deseos sexuales y
prefieres dejarle con algo de aliento.
Para
estos casos, chica, haz lo que cualquier Cortante haría cuando él vaya de
depredador, tírale tal ficha que le ímpacte en toda su hermosa y perfectamente
dibujada cara. O no, mejor que no le impacte, no vaya a ser que tengas que
pasar de un Sex on the Beach a un TiolaBota y crees una especie nueva, ya sea
por deformación facial máxima o estupidez mórbida. ¡Ah no! Los poqueros ya
existen.
Y aunque no dudo de tus conocimientos en geometría, querida
bestia devastadora, creemos necesario un pequeño recordatorio: cortante y
paralelo son conceptos totalmente opuestos. Mientras en el primero te dedicas a
meter hachazos a diestro y siniestro cual Gimli en el Señor de los Anillos, en
el segundo rezas por que el hachazo de lo metan a ti, y bien adentro.
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