miércoles, 25 de julio de 2012

Golpe de Remo


Entre todos los momentos tensos en la caza del cervatillo, quizás el más importante sea hacerle saber que le estás cazando. Hacérselo saber sin que huya o te ponga una denuncia ante la policía por depravado y descerebrado perdido. Es decir, hacerle saber que quieres algo con ella, de forma ELEGANTE. Y eso, para alguien que lo más elegante que ha hecho en su vida es beberse el kalimotxo con pajita, puede resultar complicado.

Lo primero que debes aprender es a diferenciar entre mostrar tu interés y convertirte en un baboso de dudoso gusto. Esto es complicado; y hay que hilar fino, pero si aprendes a hacerlo bien te garantizamos que tus oportunidades se multiplicarán. Mostrar tu interés de forma clara es bueno, pero que no parezca que te está haciendo un favor, si no que, en todo caso, se lo vas a hacer tú a ella. Si consigues que ella se entere de lo que quieres, sin llegar a ofenderse, habrás conseguido tu objetivo. 

Y esta es, precisamente, la táctica del Golpe de Remo. Eso no quiere decir que vayas a tomar algo con una chica armado ni ataviado con tu traje de marinero de la comunión. No hombre no, eso no. El Golpe de Remo consiste en hacer un comentario (¡uno solo!) que diga, sin decir, lo que realmente estás pensando: que se lo harías encima de esa mesa sin ningún problema. Es importante que en este momento tu sangre riegue bien tu cabeza y pienses correctamente; debes ser gracioso, pero no un payaso, debes ser pícaro, pero no gilipollas, debes ser rápido, pero no precipitado.

Lo mejor es un comentario corto, que se entienda perfectamente, en un sitio donde te escuche bien, pero no haya mucha gente. ¡Aprovecha la oportunidad lumbreras! Si va al baño, tú detrás; y la sueltas. Si va a pedir otra ronda, tú detrás. Si se va de la fiesta antes que los demás, tú detrás. Si estáis de botellón y quiere otra copa, tú detrás. Y aprovecha cualquier instante en que estéis solos, no sabes cuando tendrás otra oportunidad. Quizá la primera vez que lo hagas no debes arriesgarte, y ser discretito: una broma y vuelves al grupo. Pero después tienes que hacerte fuerte, hacer de esta técnica otro apéndice en tu libro del ligue, atreverte a algo más. Puedes probar a decírselo al oído si va a pedir una copa en la discoteca. ¡Engánchala de la cintura coño! Disimuladamente, como si la quitases de en medio para coger algo, ¡lo que sea!

Lo de la cintura suele funcionar, pero ten cuidado; si parece que es una broma puedes entrar en el peligrosísimo terreno de la amistad. Si lo haces demasiado fuerte, parecerás un neandertal de muy dudosos modales. Pero si lo haces bien, te garantizo que ella habrá entendido a la primera lo que quieres. Necesitaras práctica; cuando lo hayas probado, nos lo cuentas. 

miércoles, 2 de mayo de 2012

La clave de la seducción

Desde el Comité de Preparación Psicológica del Buitre Beodo estamos encantados de darte una noticia: no vas a volver a salir a ligar en tu vida. No, nunca más. Se acabaron esas noches de ir detrás de esa chica que te presentaron tus amigos, de esas noruegas que están de Erasmus y de cualquier otra mujer. A partir de ahora, no sales a ligar, sales a jugar.

La razón es sencilla. En el momento en el que sales con la predisposición de conseguir un resultado, tu mente inconsciente ve cada paso como una insondable montaña a la que escalar para conseguir algo idealizado que no esperas, en tu fuero interno, conseguir. Por eso, cuando sales a ligar, te tienes que olvidar de ligar, debes desentenderte del resultado. Hacer lo contrario solo provoca tu auto-sabotaje y que repelas a las mujeres. Y sí, ellas huelen cuándo vienes a ligar, lo notan a kilómetros. ¿Y sabes? Que si no eres un imbécil baboso ni un vegetal completo, si lo que quieres es pasártelo bien TÚ, provocas que la interacción fluya de manera natural.

La idea es que cuando inicias una interacción con el cervatillo, debes transmitir desde tu Lenguaje No Verbal (LNV) y tu lenguaje verbal, que siempre tienes algo mejor que hacer, pero que has iniciado una conversación con ella porque te ha llamado la atención algo especial en su mirada, sonrisa, etc y además te apetece regodearte en la tensión sexual. Eres un depredador, disfruta de la sangre, alarga los silencios incómodos y tócala desde el principio. Pero ya hablaremos en otro post de esas técnicas.

Tu vida en la seducción tiene dos partes. Antes de leer esta entrada y después. A partir de ahora, hagas lo que hagas, digas lo que digas, lo dices y lo haces porque A TI te divierte. Igual que te divierte jugar al Monopoly o al Fútbol. Eso sí, hay que jugar con reglas, y el problema de los que salen a divertirse ligando es que salen a jugar al Rugby, cuando las chicas en realidad juegan al Ajedrez. Ellas quieren jugar tanto como tú. Si no, no se pondrían guapas ni se maquillarían, ni te mirarían con esos ojitos de corderito degollado. Pero no les puedes intentar hacer un Touchdown cuando ellas quieren hacerte un Jaque Mate. Así no funciona.

Recapitulando, hay tres ideas básicas para que pongas en práctica desde ya:
1) No sales a ligar, sales a jugar.
2) Tienes siempre algo mejor que hacer que salir a ligar. Le entras porque te divierte, y si te rechaza, te descojonas y te vas a hacer otra cosa más divertida o a entrarle a otra.
3) Sales a jugar, pero con las reglas adecuadas.

Si tienes en cuenta estos principios, y vas conociendo las reglas (y no sólo a través nuestra, sino de toda la Comunidad de científicos de la seducción), tu capacidad para atraer mujeres de forma natural aumentará exponencialmente, así como tu autoestima y tu confianza en ti mismo, algo que dicho sea de paso, es mucho más importante.

lunes, 16 de abril de 2012

Tus exnovias

Entre los muchos seres que pueblan este mundo, entre los muchos objetivos y razas diferentes de cervatillos que nos rodean y con los que andamos a diario, sobre todas ellas, destaca una, dos, tres, o más, según lo afortunado que seas: tus ex.

Una ex es un ser extraño, huraño,  casi escurridizo o… todo lo contrario. Con tus ex puede pasar casi cualquier cosa, que les pilles de buen día (y entonces pilléis los dos),  o que vengan de malas, de morros, de mala uva, de mala hostia, se levanten con el pie izquierdo y, entonces, pilles tú solito: te pueden montar un pollo, echarte cualquier cosa en cara, romper un jarrón, o prenderle fuego a tu casa porque no le llamaste el día de su cumpleaños: cualquier cosa.

El porqué es, a día de hoy, un misterio para los mejores filósofos, psicólogos, teólogos y psiquiatras, pero no para nosotros. Y es que muchas veces, es la experiencia más fuerte que cualquier teoría. Así que ya sabes: mejor prueba, tírate de cabeza a la piscina (o que se tire ella, que si va de blanco, transparenta), échale un par, arriésgate, más vale equivocarse que no intentarlo. Aunque después de la primera orden de alejamiento, es mejor que dejes de intentarlo, en serio.

Es importante que, antes de ir a verla, o quedar con tu ex en cualquier sitio, pienses bien (con el cerebro, so mamón). Tantéala, otea con disimulo sus intenciones, y si hace falta, pregunta e interrógala con un flexo sobre la cara al más puro estilo Gestapo, pero, por nada del mundo, quedes con ella sin saber previamente que quiere. No seas valiente, no seas osado y, por supuesto; no seas idiota.

Si cuando hablas con ella, ella habla del pasado (si habla BIEN del pasado), si se pone cariñosa, o si te pide sexo rápido sobre una mesa (puede pasar, puede pasar en serio), ¿qué debes hacer? Pues quedar con ella en algún sitio bien vacío, lumbreras. No la lleves a sitios románticos, no la lleves al sitio en que os conocisteis ni a un concierto de Pablo Alborán, ¡no! Ella es tu EX, no necesitas conquistarla, no necesitas asegurarte de que le gustas y, desde luego; no necesitas hacer estupideces para agradarla: quiere polla, y la quiere ahora.

Pero si cuando hablas con ella, saca a relucir temas turbios, habla de vuestra ruptura, o te pide dejar claras cosas que siempre han estado mejor enterradas bajo 15 kilos de lava candente; no seas imbécil, y escaquéate de cualquier forma. Tienes una prima segunda en el norte de Europa muy enferma por una fiebre tifoidea, un encargo secreto del gobierno mongol para derrocar al malvado líder de los masones o una diarrea épica que amenaza tu vida. ¡Lo que quieras, pero no vayas! Si no te queda más remedio, procura encontraros en un lugar con mucha gente, y, a poder ser, a la vista de civilones o picoletos, no vaya a ser que se le escape un bofetón. Y, por supuesto, no menciones al Buitre Beodo.

miércoles, 4 de abril de 2012

Cortantes, tangentes y paralelas


Como chicas que somos, debemos tener muy en cuenta que formamos parte de un club muy elitista que encabeza la pirámide alimenticia, y no sólo a lo que en nutrición se refiere, amigas. Por algo solemos ser nosotras quienes, como mi Señora Abuela dice, decidimos a qué tigre de bengala dar mandanga de la buena. Muy campechana, mi abuela.

Desafortunadamente, la mayoría de los tigres que te entran es para que les permitas acceso ilimitado a su bengala en tu fosa de las marianas. Y no, chicas, no, que para comer habas nos vamos al campo. Aquí, al chuletón avilense del bueno, que para algo somos depredadoras.

Pues bien, recientes experimentos en sociología y relaciones humanas realizadas por un grupo de expertos en el tema en plena explotación de sus capacidades –congregación de buitres más beodos que nunca a vodka de 4€ con zumo de naranja Carrefour Discount–han dado como resultado tres comportamientos diferentes, a adoptar según el espécimen de tigre que tenéis enfrente:

-          Cortante: claramente caracterizado por su mirada extasiada de semental depravado y fauces al acecho en busca de cualquier milímetro de cuello descubierto sobre el que hincar el diente. Pero cuidado, este punto es solamente aplicable a quienes te povocan más repulsión que un vídeo de Frank Riberi disfrazado de chewaka masturbándose.
Las frases que más debes utilizar en este caso son del tipo “Creo que prefiero abrasarme el esófago con ácido clorhídrico a beberme un café contigo”, “Sí, muy buena tarde, perfecta para que corras en busca de un agujero para enterrarte la cara”, “¿Mis ojos? ¿Sigo teniendo ojos? NOOO, me quedé ciega al ver tal engendro de cruce entre jabalí berrugoso y camaleón. ¡Oh! ¿Era tu cara?” o “¿Yo? Manuela Gerarda Isidra Maclina Criofa Leoncia Torcuata Recareda. También me puedes llamar Vetea Producirnaú Seas Aotrolao Delpla Neta, es de origen árabe”.

-          Tangente: nivel de depravación bastante más austero que el anterior, pero semejante nivel de repulsión hacia él. Como no queremos ser malas personas, se les intenta tratar de una forma que, al menos, garantice su dignidad como ser humano. Pero OJO, intentad ser claras con vuestros comentarios, no queremos que interpreten un “Sí, hace muy buena noche” por un “Dame lo mío y lo de mis trillizas, y dámelo ya”. Por ello, este comité recomienda frases como “Sí, bueno, es que mis amigas/perro/novio/duende verde con orejas de burro y nariz de elefante me espera a la vuelta de la esquina. Pero gracias”. ¡En este tipo de frases, el PERO GRACIAS al final es la clave! ¡No lo olvidéis! Es el factor que convierte una frase amable en un NO como la copa de un ciprés de La Almudena.

-          Paralelo: exactamente mismo nivel de depravación que un Cortante, aunque, en realidad, este factor puede variar tanto a más como a menos. Tampoco vamos a dar una patada en el culo, o lo que no es el culo, a un tigre que venga con estilo propio de dramaturgo del siglo XVII, que para uno que aprecia a una mujer más que a unos calcetines emparejados en su cajón de la ropa interior, vamos a darle una oportunidad, right?  La otra característica clave es un cuerpo propio de Dios griego o, en su defecto, de modelo de colonia D&G, un tiarrón de estos que coges y no paras hasta que, por motivos éticos, decides que la necrofilia no es la mejor forma de satisfacer tus deseos sexuales y prefieres dejarle con algo de aliento.
Para estos casos, chica, haz lo que cualquier Cortante haría cuando él vaya de depredador, tírale tal ficha que le ímpacte en toda su hermosa y perfectamente dibujada cara. O no, mejor que no le impacte, no vaya a ser que tengas que pasar de un Sex on the Beach a un TiolaBota y crees una especie nueva, ya sea por deformación facial máxima o estupidez mórbida. ¡Ah no! Los poqueros ya existen.

Y aunque no dudo de tus conocimientos en geometría, querida bestia devastadora, creemos necesario un pequeño recordatorio: cortante y paralelo son conceptos totalmente opuestos. Mientras en el primero te dedicas a meter hachazos a diestro y siniestro cual Gimli en el Señor de los Anillos, en el segundo rezas por que el hachazo de lo metan a ti, y bien adentro.

sábado, 31 de marzo de 2012

Un par de copas de más

Una de las mejores bazas que podrás jugar durante tu noche de caza consiste en aprovechar la delgada línea que hay entre un tía borracha y una tía cachonda. Es complicado, no queremos engañarte. Principalmente porque tú te acabas de enterar, ahora mismo, que una tía borracha no siempre quiere polla, y que una tía puede buscar un mástil donde agarrarse aunque no esté como una cuba.  Pero es cierto, hay algunas diferencias y es importante saber identificarlas y saber actuar de forma consecuente.

Durante la fiesta, tu presa pasará, a grandes rasgos, por cuatro estados de embriaguez: "¿Nos tomamos otra?", "Un par de copas de más", "Conmoción cerebral" y "La,la,la". Tú, que no puedes mantener seca la garganta, también pasarás por cuatro etapas de ese pedal épico que eres incapaz de recordar a la mañana siguiente: "Mejor vuelvo en bus a casa", "¡A ese tío le conozco yo!", "Canciones regionales" y "Acompáñeme, por favor ". Debes aprender a identificarlas, porque son un arma precisa y cargada.

Las fases por las que pasa tu borrachera son fáciles de identificar. Durante "Mejor vuelvo en bus a casa" aún te sientes bien y con fuerzas. Eres capaz de hablar perfectamente, y, excepto un par de comentarios subidos de tono que has vociferado en mitad del antro, nadie, menos tú (que empiezas a enfocar lento y a mirar reiteradamente el escote de esa chica), se ha dado cuenta de que ya no puedes conducir. Cuando empieza el "A ese tío le conozco yo" tu estado comienza a hacerse más evidente, y tanto tú como tus colegas entráis en una extraña dinámica de exaltación de la amistad y verborrea casi literaria (un pesao tío, te conviertes en un pesao). En "Canciones regionales" descubres, tras demasiadas cervezas, lo bien que se te da de pronto cantar a grito pelao entre un montón de gente, y quieres demostrarlo. Te sientes el alma de la fiesta, y eres incapaz de escribir palabras completas o frases coherentes. Tus mensajes de whatsapp empiezan a parecer el Fotolog de una niña de 15 años, y todas las QU y C se han convertido en K (TrojSco, eZtoI rEbeNtaiko, sokORo. PrO ke bIEn lo paAsmos!). Si llegas a "Acompáñeme, por favor", serán tus amigos los que te detallarán las últimas aventuras de la noche. Quizás descubras que terminaste por reventar el último cubata contra una pared del local porque ya no tenías sed, lo que provocó tu inmediata expulsión de la discoteca; o acabaste liándote con ese orco que solo debería salir de Mordor si empieza la guerra, más parecido a un Na´vi de Avatar que a un verdadero ser humano. 

Pero los cervatillos también se emborrachan. Ellas también pueden intentar beberse el alcoholímetro si les paran los civilones. Mientras que aún se preguntan, en manada, eso de "¿Nos tomamos otra?", no son lo bastante vulnerables, y solo se ríen de temas vacuos y sonríen al paso de los Madelman hormonados del bar. Cuando, por fin, dicen eso de "Llevo un par de copas de más", significa que el alcohol ha hecho el efecto que todos esperábamos, y empiezan a evidenciar cierto calentón (les va a sobrar hasta su propia piel). Se reirán de manera escandalosa y serán ellas las que quieran cazar. Debes tener cuidado: si parece que han sufrido una verdadera "Conmoción cerebral" la situación puede irse de tus manos, y pillar o no cacho esa noche será una verdadera lotería. Tu objetivo se volverá más lento, más atontado. Se pondrá cariñosa y tendrá un par de amagos de caída de esos inexplicables. Si pasan de ahí, entrarán en la fase "La,la,la", y serán, más o menos, como Massiel en una fiesta con barra libre. Eso será incontrolable, y no podrás evitar que esa chica termine tirada por el suelo, con más pedo que vergüenza, mientras intenta articular alguna palabra y pediros que la dejéis morir.

Ahora bien, tú estrategia debe ser mantenerte, en todo momento, en un estadio equivalente o inferior a ella. ¡Pero nunca superior! Por muy perra que se ponga ella con un par de copas de más, si tú vas por la fiesta cantando La Ramona como si fueras Esteso, solo conseguirás llevarte un bofetón épico del que trovarán  los juglares durante siglos. Pero si ella quiere otra copa y tú todavía piensas con la cabeza (la que tienes sobre los hombres, animal), puedes invitarla, si ves que tienes posibilidades. Si ella se empieza a poner tan melosa que parece que va a perder el conocimiento entre abrazo y abrazo, mientras tú estás en ese momento de exaltación de la amistad: ¡tírate al cuello! Pero, si yo fuera tú, evitaría acercarme mucho a ella si va por ahí cantando como si hubiera ganado Eurovisión, o lo más posible es que acabes con tus zapatos nuevos llenos de vómito, excepto que estés tan jodido que ya lo hayas intentado con el puto Kraken. Recuerda, el alcohol es tu amigo, un gran aliado, pero si no te controlas puedes acabar haciendo un Látigo Cepa a un chica que te importa. Por si acaso, mejor no menciones al Buitre Beodo.

jueves, 29 de marzo de 2012

La regla del número π

El cervatillo herido es un animal inquieto. No está demasiado tiempo en el mismo claro del bosque y pasa la vida de flor en flor o de capullo en capullo. Y tú, lobo con piel de cordero, no siempre tienes el tiempo necesario para cazar a la presa y necesitas que siga ahí un poco más. No es la primera vez que sales de fiesta y, tras beberte dos botellas tú solo (esta Comisión se enorgullece de ti campeón) y cantar alguna que otra canción regional, decides lanzarte a por el cervatillo.

Tras mirar que hora es en tu reloj y no encontrar las manecillas te das cuenta que es digital, y lo peor, que no tienes tiempo. Vas hacia a ella y empieza la batalla. Como buen lector de Las Reglas del Juego y buitre beodo que eres, comienzas con las estrategias. Empiezas con la estrategia del cigarro (vaya, le ha hecho gracia ¡adelante!), a acortar distancias y romper la barrera de la confianza... pero es hora de irse y sabes que la cosa podría haber ido a más porque te ha pillado las indirectas, porque te ha tonteado, o porque te lo han dicho tus gnomos de colores. Intentas llevarla a casa pero ¡oh, una amiga toca-huevos salvaje apareció! Y se la lleva ella. Quedáis en hablar y se va. Entonces te preguntas, ¿cómo hago para mantener su interés hasta la próxima semana?

Del baúl de las estrategias rastreras traemos para ti La regla del número pi (π). Es la versión remasterizada de otra más antigua llamada Una de cal y otra de arena, pero esta Comisión la ha perfeccionado científicamente tras arduos trabajos de prueba, hostia y ensayo. Quieres hablar con ella durante la semana hasta que la vuelvas a ver y necesitas mantener su interés a como de lugar, así como prepararla para lo que toca y picarla algo más. Picarla pero sin excesos, que te pones cachondo y no te riega la cabeza.

Para ello vamos a elegir los días exactos en los que vas a hablar con ella, y esos días se van a medir según el número pi (π). Recordamos a los que hayan empezado a estas horas a beber, personas sin la ESO o filólogos que π = 3,1415... Es la secuencia que utilizaremos. Es sencillo, lo puedes hacer tú, lo pueden hacer ellas (ten cuidado) y hasta el gnomo de colores de tu izquierda. Hablaremos con ella 3 días (número tres). De qué y cuánto ya entra en tus dominios. Y el 4º día desapareceremos de móvil, tuenti, twitter, facebook, etc., (número 1). Después, volveremos a aparecer en escena con un "me ha pasado tal" o no si no pregunta, y hablaremos con ella 4 días (número 4), tras lo cual volverás a desaparecer otro día (número 1). Por último, vuelves a hablar con ella otra vez. La regla no sigue, no hay más tiempo. Si en estos 9 días que te damos no ha caído o la has vuelto a ver, en algo has fallado. Esta estrategia trata de mantener y acrecentar el interés de la incauta hasta que esté a punto de caramelo.

El cervatillo es un animal irracional. Demasiado interés provocará que se "agobie". Sin embargo, necesitan en múltiples ocasiones esa atención para su propio ego, y tus desapariciones planificadas les joden, y mucho, y tu objetivo es joderlas pero no de esa manera. Por tanto, al ver que no la haces ni caso un día, se pican y te acaban hablando al siguiente para que las sigas haciendo caso. Por eso desapareces, porque no tienen que saber que estás entregado plenamente en cazarla, ni tampoco pasar de ella.

Con la regla del número pi (π) conseguirás mantener su interés y aguantar hasta la siguiente oportunidad donde no puedes fallar. Amigo buitre, sabemos que no eres el más apto para la continuidad de la especie, nosotros tampoco, pero ese ciervo pastará en tu capullo.

domingo, 25 de marzo de 2012

Capitán del equipo

Queridas amigas, estábais deseando una sección femenina de la Comisión del Buitre Beodo y aquí está. Nuestro objetivo de hoy lo hemos denominado el Capitán del equipo. Tu te has arreglado más o menos como siempre, y vas a salir con las chicas de tu facultad porque te apetece noche de tias. Todas sois amigas y, en principio, sólo quereis baile y risas junto con un par de copas.

Entrais a la discoteca y oteas un grupo de unos cinco chicos, altos, pelo a lo Bieber, camisa, y pulsera JMJ. Están fuera totalmente del rango. Pero entonces pasais a su lado y el tío te mira por encima del hombro con cara de yo-a-ti-te-tengo-hecha, y lo peor: el grupito de Barbies que les acompañan que hasta entonces no habias visto y que te miran mal porque no llevas unos Jimmy Choo.

Tu sigues a tu rollito con tus amigas, pero te ha tocado la fibra. Tienes que demostrar que el Capitán del equipo y sus compinches no son ni Hércules ni Apolo y que tú, querida amiga Beodo, aspiras a más que un musculitos con cerebro de pez.

Llegas a la barra a por tu copa con una amiga, y ahí está él, pelo sedoso y mirada fulminante hacia tu escote. Le has gustado porque le da morbillo eso de que una tia no lleve un vestido embutido y tenga cerebro. Te invita a una copa porque el fajo de billetes que le ha dado papi le aprieta la cartera. Es tu momento. La aceptas, y a todo esto, el rayo láser de los ojos de la Paris Hilton (hembra alfa del grupito de cheerleaders) apunta directo a tu nuca. Le has dicho a tu amiga que se vaya con las demás, pero que no te quiten ojo. Interceptas alguna señal del individuo en cuestión, sintaxis nula, pero te da igual, ya sabes lo que quiere y se va a enterar.

El tio se acerca, torpemente, te pone el brazo en la cintura, tu le abanicas con las pestañas, sonrisa Profident y mechón detrás de la oreja. Preparas el terreno, te pones de perfil para que todo se vea bien, se va a lanzar... Y ¡Oh sí nena! Le acabas de marcar un triple, lo has hecho mejor que una serpiente tailandesa, has hecho alarde de flexibilidad y el tio casi se cae de morros de la barra. Cobra brutal. No sabes qué te gusta más si la cara de él, o la de la rubia; orgullo on the floor. Aun así querida amiga, si alguna vez has sido tan incauta de caer en sus redes, te lo perdonamos porque sabemos que, al fin y al cabo, todavía no habias podido leer esto.
Un apunte, tienes que tener preparada una excusa tipo: "tengo novio", "mis amigas me esperan" y salir pitando después.
Te vas con tus amigas, un par de bailes más y a casa, porque la noche ha sido perfecta. Te sientes Venus en un cuadro de Botticelli, y tus amigas están orgullosas de ti. Pero tienes que estar alerta siempre, nunca sabes cuando te va a pillar desprevenida el Capitán. Besitos de la sección femenina del Buitre Beodo